Después del decepcionante comienzo de Argentina, los aficionados esperaban que Brasil pusiera sobre el tapete un poco de espectáculo, que hasta entonces no se había visto en esta Copa América 2011. Además, la canarinha se enfrentaba a Venezuela, un rival que auguraba un victoria fácil para el conjunto de Mano Menezes. Salieron con ganas los brasileños, buscando presionar la salida de balón de la “Vinotinto”. Los Robinho, Pato y Neymar forman un frente atacante muy peligroso. Pero si nadie asiste, se pone difícil la cosa. Lucas Leiva y Ramires no estuvieron a la altura. El primero por falta de calidad en cuanto a la distribución; el segundo por empeñarse en conducir la pelota. Podría pasar si el enganche estuviera en condiciones, pero no es el caso de Ganso. El mediapunta no ha alcanzado todavía el nivel que tenía antes de lesionarse y eso se nota. Una de las salidas que tuvo Brasil fue Dani Alves. El lateral del Barça es un jugador hiperactivo y siempre busca la incorporación en ataque. Pero tanto talento no se convirtió en juego combinativo, sino más bien en individualidades que se diluían ante la defensa de Venezuela.

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