La Gaviota no deja de volar

A sus 40 años aún sigue dando guerra, marcando goles y batiendo sus alas como hace desde que juega al fútbol, el deporte de sus amores y que según reconoce él no piensa a abandonar hasta al menos haber cumplido los 41 y superar así la edad con la que se retiró el mítico Romario. Aunque existen evidentes diferencias entre ambos, Catanha a su nivel demuestra lo que bien va pudiendo.

Nacido en Recife, ciudad al norte de Brasil. El mayor de cinco hermanos, Henrique creció en uno de los barrios más pobres de todo Brasil, donde dejó sus primeras apariciones destacadas en los partidos callejeros que disputaba con otros chicos del barrio. A los 14 años fichó por las categorías inferiores del Fluminense, donde comenzó a demostrar su olfato goleador. A los 18 años y viendo que no contaba para la primera plantilla del equipo de Rio de Janeiro, se marchó al São Cristovão, Con su llegada a Europa, llegaba su gran oportunidad aunque comenzaba en un equipo pequeño, ya progresaría. No lo hizo, su siguiente destino sería un segunda española el UD Salamanca. Su fichaje por el equipo castellano fue una auténtico fracaso, puesto que solamente consiguió anotar un gol. Su siguiente equipo fue el Leganés también en segunda. En el equipo madrileño se reencontró con el gol consiguiendo 14 goles en 34 jornadas, algo nada fácil en la segunda española. Destacó y tomó rumbo al sur, Málaga CF, donde tuvo un papel importante en el ascenso a primera anotando 26 dianas y donde decidió quedarse para jugar en primera.


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