El Schalke se plantó en Old Trafford con la misión de conseguir un imposible: eliminar al Manchester United en su estadio y por dos goles de diferencia. Para conseguir ese reto Ralf Rangnick, entrenador del conjunto alemán, decidió apostar por un equipo muy ofensivo: Papadopoulos como pivote defensivo, Farfán y Baumjohann ocupando las bandas en ataque, Jurado con libertad en la mediapunta y la dupla Raúl – Draxler en el ataque alemán. Por su parte, el Manchester United veía la clasificación al alcance de la mano y las rotaciones fueron más que evidentes: pareja de centrales Evans – Smalling, Scholes, Anderson y Gibson en el centro del campo y las ausencias de Giggs, Rooney y Chicharito en el ataque de los de Ferguson hacían prever un partido igualado. Más