El Madrid salió en tromba, dispuesto a disipar los fantasmas que sobrevolaban el Bernabéu en forma de antiguas eliminatorias. El Lyon, por su parte, pareció utilizar la misma estrategia que el año pasado: dejar que el tiempo avanzase a la espera de una contra o una jugada a balón parada que les permitiese anotar el gol necesario para su clasificación. Pero este Real Madrid no es el del año pasado. Marcelo tampoco lo es. Lo demostró a la media hora de partido, cuando realizó una gran diagonal dejando defensores del Lyon a su paso, un último recorte para acomodarse el balón a su pierna buena y un balón cruzado ante el que nada pudo hacer Lloris. La primera parte finalizó con dominio del equipo local, varias paradas de mérito de Lloris (se ha llevado tres del Bernabéu y ha sido el mejor de su equipo) y la sensación de que la renta conseguida era escasa para los siguientes 45 minutos. Más