Gracias por todo, Seve

Severiano Ballesteros (9 de abril de 1957 – 7 de mayo de 2011) fue mucho más que un deportista: fue un adelantado, un inconformista que revolucionó el golf y derribó las barreras que lo mantenían como un deporte elitista que triunfaba entre las altas esferas británicas y los repletos bolsillos estadounidenses. Un muchacho de Pedreña, una pequeña localidad cántabra con tradición golfista, sobrino de Ramón Soto (uno de los mejores de su época en este deporte) e hijo de jardinero que practicaba su juego favorito aunque para ello tuviese que saltarse las normas, colarse en el campo de golf para mejorar su swing cuando menos gente había o repetir una y otra vez golpes imposibles en las playas del Cantábrico. Sobre la arena imaginaba que su rival era Gary Player, uno de sus ídolos de la infancia, el primer golfista no estadounidense que conseguía la ansiada “chaqueta verde” (era sudafricano). El segundo que lo consiguió, y por ello el primer europeo, fue Seve.

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