Cuando a Manuel Pellegrini hace tres temporadas Florentino le concedió el enorme privilegio de administrar los recursos de una plantilla excelsa de calidad, se le atribuyó al Real Madrid el ser un equipo exquisito al contragolpe. En aquel momento le dieron a un técnico que tiene la posesión como virtud el probablemente mejor equipo para contragolpear del mundo. La velocidad de cristiano, la precisión de Benzema y la exaltación al juego directo de Xabi Alonso hicieron que la estrategia madridista difiriera de los métodos que utiliza el Barcelona para implantar hegemonía.

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