Goles, drogas y copas, muchas copas

Mario Jardel es de sobra conocido por todos, sobre todo en Oporto donde fue considerado un héroe anotando 130 goles en 125 partidos. Un héroe venido a mucho menos tras caer en una espiral de drogas, alcohol y malas compañías que le llevo al estado más decadente al que puede caer un deportista profesional. Hoy en día a sus 37 años, anda sin equipo y suplicando una oportunidad.

Mario comenzó su vida futbolística jugando en las categorías inferiores de el equipo de su ciudad, el Ferroviário. Habiéndose preparado para jugar al voleibol, convirtió su salto de altura y el instinto matador cerca de la red, en su mejor arma como delantero. Pronto destacó y consiguió el pasaporte a un equipo de primer nivel brasileño, el Vasco de Gama. Un jovencito Jardel consiguió la tituralidad e incluso llegó a ganar títulos. Tras su paso por el Vasco, llegó la gran temporada, cedido en el Gremio en la temporada 95-96 anotó 67 goles lo que hizo que los clubes europeos preguntasen por él.

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